Aún recuerdo el principio que tuvo la primera partida que dirigí. Yo había jugado solo un par de partidas y entre el grupo de jugadores había un experto, dos aprendices y dos novatos, así que salvo uno no teníamos demasiada experiencia tirando dados.

Pues bien, me preparé a conciencia una expedición científica al Himalaya de los años 20, para que mis jugadores se asustaran y perdieran la cordura en el techo del mundo. Al principio la partida iba bien (los primeros 10 minutos), hasta que los jugadores decidieron abandonar el campamento para realizar un pequeño reconocimiento de la zona. Yo vi que se aburrían un poco, así que por añadir algo de acción les puse dos lobos en el camino, todos estaban locos por disparar y yo quería que se crecieran un poco. Lo siguiente fue ver como uno a uno los cinco investigadores iban cayendo por las dentelladas de los lobos. Cuando los cinco jugadores estaban agonizando en la nieve y no había nadie cerca para evitar que los lobos se los zamparan, nos miramos entre nosotros, asentimos y sin decir nada reiniciamos la partida, aunque esta vez sin lobos.

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Sobre el autor
BartoFG
Me gustaría jugar con un lanzador de conjuros, pero siempre termino jugando con un ladrón.
~ BartoFG ~